Porsche prepara su próximo golpe sobre la mesa. El Mission X, llamado a suceder al legendario 918 Spyder, llega con arquitectura de 900 voltios, una relación peso-potencia que apunta a un caballo por cada kilo y un objetivo inequívoco.
La obsesión del «infierno verde»
Ese objetivo tiene nombre propio: recuperar el récord del auto de calle más rápido del Nürburgring. En Stuttgart, el legendario circuito alemán es mucho más que una pista: es el banco de pruebas donde se mide la reputación de un fabricante.
Receta de resistencia y futuro
Para lograrlo, el Mission X combina aerodinámica activa, puertas tipo Le Mans que se abren hacia arriba y adelante, y carga ultrarrápida heredada de la competición. Cada elemento está pensado para el cronómetro, pero también para recordar el ADN de los Porsche de resistencia.
Con él, Stuttgart quiere dejar claro quién manda cuando se trata de unir electrificación y prestaciones de circuito. El heredero del 918 no llega a conformarse: llega a por todo.
