No es un auto, es un activo. Un Ferrari Daytona SP3 de la exclusiva serie Icona alcanzó los 26 millones de dólares en subasta, confirmando que los Ferrari de hoy son los tesoros financieros de mañana.
El último canto del V12
En el corazón del SP3 late un V12 atmosférico, una joya mecánica en vías de extinción. En una era dominada por la electrificación, ese motor —sin turbos, sin asistencia eléctrica— se convierte en parte esencial de su valor: representa el final de una tradición irrepetible.
Diseño que mira al pasado glorioso
Con su producción ultralimitada y un diseño que reinterpreta el pasado glorioso de Maranello, el Daytona SP3 trasciende su función de automóvil. Es una escultura que rueda, pensada tanto para el asfalto como para la colección.
La subasta lo confirma: ciertos automóviles dejan de ser medios de transporte para convertirse en piezas que solo se revalorizan con el tiempo. Manejar uno es, también, invertir.
