La frontera entre Colombia y Ecuador atraviesa un momento de máxima tensión. La amenaza bilateral de aplicar nuevas medidas arancelarias —con un gravamen del 30% sobre la mesa— ha desatado un colapso logístico en el puente internacional de Rumichaca, el principal punto de intercambio de mercancías entre ambos países.
Carrera contra el reloj
Transportadoras de ambos lados de la frontera trabajan a ritmo frenético para mover su carga antes de la entrada en vigor de los aranceles. Empresas como Sánchez Polo, que mueve cerca del 60% de las exportaciones terrestres entre los dos países, reportan jornadas de hasta 100 contenedores por despachar en un solo día.
Impacto en el sector automotor
El caos fronterizo encarece los fletes y amenaza las cadenas de suministro de repuestos y vehículos que circulan por vía terrestre entre Colombia y Ecuador, en un momento en que el mercado automotor ecuatoriano atraviesa su mejor inicio de año de la historia.
Gremios de ambos países piden a sus gobiernos retomar el diálogo para evitar que la escalada arancelaria golpee al comercio binacional, valorado en miles de millones de dólares anuales.
